“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.”

1 Timoteo 1:15

El apóstol Pablo en su carta a Timoteo nos confirma la razón por la cual Jesucristo vino al mundo: para salvarnos. Sin embargo, algunos aún no han comprendido el tipo de salvación que vino a ofrecernos. Así como los judíos no le recibieron, porque estaban esperando un salvador del flagelo del imperio romano, y no un libertador espiritual, de la misma forma, muchos en la actualidad, no reconocen su condición pecaminosa y por lo tal, no sienten la necesidad de un salvador espiritual.

La Biblia dice que la paga del pecado es la muerte y todos hemos pecado y estamos sentenciados a la muerte eterna, “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Rom.3:23). Sin embargo, Dios que es amor, nos ha amado tanto, que aún siendo pecadores, decidió proveer de un sustituto, un inocente, que muriera por el pecador y así redemir a sus amados.

Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

¿Cree usted en el Hijo de Dios?

Juan 20:30-31: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.”