LÉALA PARA SER SABIO, CRÉALA PARA SER SALVO Y PRACTÍQUELA PARA SU BENDICIÓN.

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida.”
Juan 5:39

La Biblia contiene la mente de Dios, el estado del hombre, el camino de salvación, la condenación de los pecadores, y la felicidad de los creyentes.

Sus doctrinas son santas, sus preceptos son comprometidos, sus historias son verdaderas, y sus decisiones son inmutables. Léala para ser sabio, créala para ser salvo y practíquela para su bendición. Contiene luz para guiarle, alimento para sostenerlo y consuelo, para alentarlo.

La Biblia es el mapa del viajero, el cayado del peregrino, la brújula del piloto, la espada del soldado, y el itinerario del cristiano. Aquí se restablece el paraíso y las puertas del infierno son reveladas.

Cristo es su gran tema, nuestro bien, su diseño, y la Gloria de Dios su finalidad.

Debe llenar la memoria, gobernar el corazón y guiar el caminar. Léala lentamente, frecuentemente y en oración. Es una mina de riqueza, un paraíso de gloria y un río de placer.

Es dada a Usted en vida, será abierta en el juicio y recordada para siempre. Ella encierra la responsabilidad más alta, recompensará la labor más grande y condenará a todos los que menosprecien su contenido sagrado.