«No tendrás dioses ajenos delante de mí» (Éxodo 20:3)

El primer mandamiento está escrito en forma de prohibición, pero lo que prohíbe revela lo que ordena. Nos apartamos de los otros dioses, los que engañan y destruyen. Pero lo hacemos para amar y servir al único Dios verdadero.

Un día preguntaron a Jesús, cuál era el primer mandamiento de la ley. En respuesta, él no citó el texto del mandamiento como aparece en Éxodo, sino su expresión positiva que se encuentra en Deuteronomio 6:5 «Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.» (Mateo 22:37-38)

En otro momento, Satanás le presentó a Cristo todos «los reinos del mundo y la gloria de ellos», y le dijo «todo esto te lo daré, si postrándote me adoras» (Mateo 4:8-9). Era un ataque directo y descarado al primer mandamiento. Constituía un paquete que lo encerraba todo: dinero, sexo y poder. «Todo esto puede ser tuyo», le dijo.

Aquí sí sería lógico esperar que Jesús le contestara citando el texto de Éxodo 20:3. Pero esta vez se refirió a otra expresión positiva del mandamiento, la de Deuteronomio 10:20: «Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a El servirás».

En ambos casos, el Señor no enfocó su atención en los dioses falsos. No mencionó lo que el mandamiento prohíbe sino lo que ordena. *

Todo quello que amemos más que a Dios, representa un dios falso, ya que nuestro corazón debe estar totalmente entregado a amarle a él. Al hacerlo así, nuestro amor será administrado de la manera correcta.

*Fuente: Los Diez Mandamientos, de Loron Wade.


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