De acuerdo a las Escrituras, el establecimiento del Papado no es bíblico, y tiene sus inicios en el siglo IV con el emperador Constantino, quien se autodenominó Sumo Pontífice, e institucionalizó la religión cristiana, al vencer en una batalla, visualizando una cruz. Al morir Constantino, el obispo de Roma usurpó la autoridad universal sobre la iglesia, y se autodenominó sucesor de Constantino, algo que el Obispo de Constantinopla rechazó, y de donde se deriva la iglesia Ortodoxa Griega. De ahí el nombre Católica y Romana.
Los siguientes versículos bíblicos argumentan en contra de esta postura Católica.
Mateo 16:18
- La «piedra» es la fe/declaración de Pedro, no su persona. La fe que Pedro confesó («Tú eres el Cristo») es la roca sobre la que se edifica la Iglesia. En griego, «Petros» (Pedro, masculino) significa una piedra pequeña, mientras que «petra» (femenino) significa roca firme o lecho de roca. Argumentan que Jesús jugó con las palabras: «Tú eres Petros (una piedrita), y sobre esta petra (la roca de la fe en Cristo) edificaré mi iglesia».
- La autoridad de «atar y desatar» fue dada a todos los apóstoles, no solo a Pedro (ver Mateo 18:18). Por lo tanto, es una autoridad apostólica colectiva, no una primacía personal.
Sobre el Papado Histórico
- Falta de evidencia bíblica explícita: No hay ningún pasaje en la Biblia donde Jesús ordene establecer una sucesión de papados con sede en Roma. El desarrollo del papado como una monarquía universal fue un proceso histórico que tomó siglos (especialmente a partir del siglo IV-V).
- Pedro no actuó como un «Papa»: En el libro de los Hechos y las epístolas, Pedro es una figura importante, pero no un líder supremo incuestionable. Participa en el Concilio de Jerusalén (Hechos 15), pero no dicta la decisión final; es Santiago quien parece tener un papel directivo allí. Pablo lo corrigió públicamente en Antioquía (Gálatas 2:11-14), algo que sería impensable si Pedro tuviera la autoridad infalible que reclama el papado moderno.
- La Iglesia Primitiva era más colegial: La evidencia del Nuevo Testamento muestra una estructura de liderazgo compartido entre apóstoles y ancianos, no una monarquía centrada en una sola figura.
- El reino de Jesucrito es celestial y no terrenal. Juan 18:36 «Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.» Contrariamente, el Vaticano es un reino terrenal, con el Papa como jefe de Estado, con su propia moneda, guardia nacional, sistema financiero, con mucha influencia política y lleno de lujos y abusos de poder, que no caracterizaron la vida de Jesús y de los apóstoles.
- El Papa se autodenomina infalibre, lo cual es una herejía. La Biblia dice «antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso» (Romanos 3:4).
La Biblia nos explica e Hebreos 4:14-16, que jesucristo es nuestro gran sumo sacerdote y cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y por medio de este sacerdocio perfecto, ahora tenemos acceso directo al Padre.
«Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.»
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