“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Gálatas 6:7

Las decisiones de hoy, se cosecharán mañana, tarde o temprano.

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19).

La vida está llena de decisiones, las cuales tendrán consecuencias. Unas terrenales y temporales, y otras celestiales y eternas.

Recibir a Jesucristo como Señor de su vida es una decisión que tiene repercusiones eternas: determina su salvación o su condenación, la muerte o la vida, andar en la luz o en las tinieblas.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la VIDA; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6

Cuando Jesús dijo ser el camino, es porque fuera de él estamos perdidos. Cuando dijo ser la verdad, es porque fuera de él, estamos en el error. Y cuando dijo ser la vida, es porque separado de él, estamos muertos.

Decídase hoy por la vida que sólo Jesucristo puede ofrecerle, Arrepiéntase de corazón de sus pecados y recíbalo como su Señor, para que tenga la vida en abundancia que él tiene preparada para usted.